Las pequeñas y medianas empresas (pymes) desempeñan un papel esencial en el futuro de la innovación europea en defensa. En este contexto, el programa piloto AGILE representa una oportunidad para demostrar el potencial de este tipo de empresas y acelerar el desarrollo de soluciones tecnológicas para las capacidades de defensa europeas.
Las pymes representan más del 99 % del tejido empresarial en España, generan entre el 60 % y el 70 % del empleo privado y aportan más del 50 % del valor añadido bruto. Una realidad muy similar a la del conjunto de Europa, donde constituyen la inmensa mayoría de las empresas y desempeñan un papel clave en el empleo, la innovación y la resiliencia industrial.
En el ámbito de la Defensa, las pymes no solo contribuyen al crecimiento económico, sino que también aportan un elevado grado de especialización tecnológica, flexibilidad y capacidad de innovación. Por ello, deben considerarse una parte esencial de la Base Tecnológica e Industrial de Defensa Europea y un elemento estratégico para reforzar la autonomía industrial del continente.
En este sentido, AGILE se presenta como una iniciativa piloto capaz de demostrar el valor de una innovación más ágil en el ámbito de la Defensa. No obstante, para maximizar su impacto, futuras ediciones del programa deberían contar con un presupuesto más ambicioso y un mayor alcance, especialmente a partir de 2028.
Entre los aspectos que se consideran fundamentales para el éxito del programa destaca, en primer lugar, la necesidad de favorecer una participación efectiva de las pymes. Su capacidad para desarrollar soluciones innovadoras en plazos reducidos y adaptarlas rápidamente a las necesidades operativas puede contribuir significativamente a fortalecer la base industrial europea, ampliando sus capacidades tecnológicas y su resiliencia.
Asimismo, se considera importante que AGILE mantenga un funcionamiento sencillo, ágil y orientado a resultados, evitando reproducir la complejidad de otros instrumentos europeos de financiación. Para ello, resulta conveniente que los procedimientos sean proporcionados, los plazos más reducidos y los retos respondan a necesidades concretas identificadas por los Estados miembros y los usuarios finales.
En esta misma línea, se plantea que las convocatorias no se centren únicamente en capacidades completas, sino que contemplen también desafíos relacionados con subsistemas, componentes o tecnologías específicas. Este enfoque facilitaría la participación de las pymes y favorecería el desarrollo de soluciones modulares e interoperables que puedan integrarse posteriormente en sistemas de mayor alcance.
Otro de los elementos considerados prioritarios es que el apoyo a las pymes no finalice en la fase de innovación. Para que las soluciones lleguen al mercado será necesario acompañarlas con instrumentos que impulsen su industrialización, certificación, escalado, acceso a financiación, incremento de la capacidad productiva y primeras adquisiciones. Todo ello preservando la identidad de las pymes, protegiendo su propiedad intelectual y garantizando unas relaciones equilibradas con grandes empresas y usuarios finales.
En conjunto, AGILE puede convertirse en una herramienta eficaz para acelerar la innovación, facilitar la incorporación de nuevas capacidades y reforzar el papel de las pymes como elemento estructural de la industria europea de Defensa. Aunque el programa piloto previsto para 2027 cuenta con un presupuesto limitado, se espera que permita demostrar el enorme potencial de las pymes europeas y siente las bases para una ampliación significativa de la iniciativa en los años posteriores.

