La realidad virtual (VR) y la realidad mixta (MR) se han consolidado en la formación militar. Sin embargo, su valor real no reside tanto en la calidad de la simulación, sino en la infraestructura que la hace viable, escalable y gobernable.
En defensa, la formación inmersiva implica plataformas críticas integradas en la arquitectura existente, alineadas con políticas de seguridad y preparadas para evolucionar durante décadas.
Más que simuladores, son sistemas estructurales que soportan entrenamiento distribuido, colaboración entre unidades y adaptación continua a escenarios cambiantes.
Entre sus beneficios: entrenamiento seguro, repetición de maniobras complejas, simulación de situaciones difíciles de recrear y formación colaborativa multi-localización. Además, mejoran la eficiencia al reducir consumo de recursos físicos y acelerar los ciclos de aprendizaje.
No obstante, el entorno introduce exigencias clave: redes segmentadas, requisitos de soberanía del dato, entornos clasificados o incluso airgapped. Por ello, la infraestructura debe soportar operaciones multiusuario sincronizadas, modelos zero trust, gestión centralizada de identidades y modos offline.
Una plataforma adecuada —como VIROO— permite centralizar contenidos, garantizar coherencia operativa, asegurar trazabilidad e integrarse con sistemas corporativos de forma segura y gobernada. Sin esta capa de infraestructura, escalar la formación inmersiva incrementa riesgos operativos y tecnológicos.
Igualmente crítica es la autonomía y capacidad de crear y actualizar contenidos. Permitir desarrollo interno bajo estándares comunes reduce dependencias, agiliza la adaptación doctrinal y fortalece la soberanía tecnológica. De este modo, la formación inmersiva deja de ser un proyecto aislado y pasa a integrarse en el conjunto de sistemas y procesos digitales de la organización (digital thread), convirtiéndose en una capacidad estructural y sostenida en el tiempo.
Desde una perspectiva económica y estratégica, esta infraestructura protege la inversión, reduce el vendor lockin y acompaña ciclos de vida largos, habituales en defensa.
Finalmente, debe ser agnóstica al despliegue: cloud, privado, onpremise o entornos aislados. Esta flexibilidad garantiza cumplimiento normativo y control total de los datos.
Este enfoque, será uno de los ejes principales de la presencia de Virtualware en Eurosatory 2026 (París, 15–19 de junio), uno de los eventos internacionales de referencia en defensa y seguridad.
Desde el Pabellón de España, organizado por TEDAE, la compañía mostrará cómo su plataforma VIROO permite desplegar, gestionar y escalar entornos de entrenamiento y simulación colaborativos de forma centralizada, segura y multiusuario.
Presentará uno de sus casos de uso, SIMUR, un simulador avanzado de entrenamiento VR desarrollado junto a la Escuela Militar de Sanidad (EMISAN), orientado a la preparación en escenarios CBRN con protocolos alineados con la OTAN. Este sistema ha sido expuesto en foros técnicos y eventos internacionales del sector.
La participación en Eurosatory refuerza el posicionamiento de Virtualware como socio tecnológico en defensa, tras años de colaboración con el Ministerio de Defensa, su participación en proyectos OTAN y su integración en TEDAE, impulsando la adopción de tecnologías inmersivas y 3D en entornos operativos complejos.
La VR y la MR son ya una capacidad presente cuya sostenibilidad depende de la infraestructura. En defensa, no se trata de tecnología puntual, sino de una base estratégica que permita entrenar mejor, reducir riesgos y mantener el control a largo plazo, una visión que Virtualware lleva a esta edición de Eurosatory 2026.

